En la Mancha, y
como derivado de pingo, o salto raudo, acabar mal éste, generalmente patas arriba,
dando el trastazo padre, aunque los hay que hacen piruetas y revolicas hasta
acabar de pie, como los gatos. De ahí que suela decirse pegar la pinganilla. // Cinematográficamente, giro al infierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario